«Como soy un personaje de ficción puedo lanzar al aire ciertas opiniones.
Puedo decir que el mundo se me hace cada vez más incomprensible. Cierto que ya voy cumpliendo mis años y que las cosas cambian, que en nada se parece a lo que fue en mi juventud. Pero aquí no radica mi falta de comprensión.
Acepto el cambio, y en ocasiones, hasta lo prefiero. Lo que me tiene perplejo es que después de tanto cambio todo siga más o menos en el mismo sitio.
Nos creíamos que íbamos a crecer más y no es tan cierto, que seríamos más listos que nuestros padres, pero tampoco, que tendríamos unos hijos liberados de nuestras cadenas, pero tienen otras tan fuertes.
A mi entender, sigue imponiéndose la fuerza, el interés particular, la ganancia a corto plazo, el insulto y la trampa.
¿A qué me refiero? Aplíquenlo al ámbito que deseen, a la política, el trabajo, la vivienda, las redes sociales o el fútbol. Quién sabe, quizá es que soy un personaje de ficción, de nombre Loizaga».